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sacanueces

T823 Entero

T823 Entero

   Entera es el alma que te he dado, que te doy, y esos ojos de pájaros que desde los cielos te ven, y ese balcón abierto sobre el abismo, al aire puro y a la libertad.   

 Entera es la sangre que vertí, que te daré y te di, fuego y rebelión, el más profundo de los juramentos, hasta la muerte por vos; el más profundo de los sentimientos, morir con vos.  

  Entera es el agua que dejé sobre tu falda, que quizás te deje; gotas del pecho exprimido, dolor de noches sin dormir, dolor por tu dolor de agostos, por tu invierno sombrío, por esas tumbas que habitaste,  las que llore; me llore en huesas habitándote, una y otra vez, ante la mansedumbre del silencio siniestro de los más antiguos dioses.  

  Entera es la palabra que escuchaste, que escuchas, que escucharás.

Todos los códigos mágicos de los ángeles y las musas, la imaginación volátil del escriba, los sueños del hombre, los tormentos del poeta, los epitafios del amigo, la alegría del amigo, el amigo.  

      Enteros los abrazos, gigantes tentáculos que te protegían , casa, caverna, nido, que te protegen, que te protegerán; enteros, muy enteros.   

Y la voz también entera, más entera que nunca, alentándote en cada desafío, apaciguando las incertidumbres con canciones de cuna, abriendo las estrellas para que escuches la noche y sobre sus brazos dormir sin temor por la muerte.

 La voz sin eco, la voz que se te entreteje en las entrañas, como se entreteje la mañana temprano en un bosque de álamos entre silbidos y rumores de holgazanes pájaros.   

   Entero es el silencio, el oído quieto, la mirada atenta, como tantos abriles haya suspendidos en el tiempo; el aire que contengo, el universo que encierro en la palma de cada mano; es, será y fue para vos; todo para vos.    (Hablé de entero y quiero testificar ante la piedra azul de la conciencia, ante la tierra, el agua y el barro, ante tus ojos que me miran, ante estos montes que me escuchan,  que me significa: es un algo, ese algo en su totalidad; no puede ser ni más ni menos, sólo lo que es y es un universo que abarca todo lo que a él le concierna. No se si bueno, no se si malo, pero genuino y total.)  

   Entero estoy y entero te quiero y reclamo a los vientos de los otoños enteros, tu entereza, amiga mía, amiga del alma, amiga entera.   

No se, no se si podrías darme tal entereza, no porque no la tengas, quizás porque no puedas, comprendo. Pero me bastaría que tus ojos me miren con la simpleza de tu espíritu, con su inocencia.

Con la transparencia de tu alma, con la tristeza, también y por qué no, de la mirada de un pájaro en su último vuelo, con la alegría del primer sol sobre el rocío, muy temprano, muy temprano, cuando se despierta. No se... no se, me conformaría solamente con tu sonrisa.

 Si, con eso sólo bastaría, con eso, con eso. Y echarnos a volar.       

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1 comentario

veruska -

Francisco tu trabajo es completamente bellsiismo, original, suave y ondulado por momentos
cautivador
un gusto leerte
vero
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