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XX29 AMOR CIEGO, ESTÚPIDO E INCANSABLE

hace un tiempo
desde lo incontable
me exploras, lo siento
buscas ese mi que sientes
y desconozco
mas siempre sólo hayas
el mismo cadáver
con su piel de exquisito camaleón
el mío
sin duda
el amor es ciego
estúpido e incansable
ya que insistes
o sencillamente
es que yo
nunca me terminé de construir
y no te das cuenta
T 927 SERÍA EL SILENCIO

"la noche más silenciosa que la pena
aprieta el estómago
hasta que suelta lágrimas"
sacanueces
de ahí viene mi llanto
el silencioso
el aturdido y apenado
cómo burbujas de violetas amargas
caen mis sales húmedas/ abismales/ desesperadas
cruda bestia mi carne te espera cual tempestad humana
avasallador alarido de las entrañas
que te requiere como el agua los cardos
ay de mi sin ti
mujer de los ojos de plata
-que soy- lluvia fresca
que empapa tu piel y tu mirada
de morirme
morirías por falta de aire
de abrazos que te partan el alma
de morirte
de morirte/ ni la misma muerte me aliviaría
sería el silencio más grotesco de la nada
T 925 quizas. digamos
noche aturdida de silencios/ calla el grito/ quita el zumbido áspero y noctámbulo/ desvanece la espera en la resignación oculta del olvido
nada muere/ nadie viene/ es el amanecer un futuro/ un hito quizás de la esperanza/ el llegar y haber sobrevivido
¡estamos resistiendo estoicamente!/ diremos/ como si hubiésemos puesto la vida entera en poder ver nuevamente el sol
si/ quizás digamos/digamos/ quizás nada más
pero no creo.
T923
- el onanismo es medio genocidio, exacto, veloz y placentero.
- flaca y lánguida es la mirada tras un vidrio de agua
................ FRANCISCO
T922 MELANCÓLICO

melancolía
de un atardecer fugaz
como flores alejándose
cae suavemente sobre mis parpados
suelto el rocío
es que te pienso
amiga mía
y te pienso cuando deambulas
entre los recovecos de mi alma
galería absurda de mi piel
haciéndome blanda la vida
dándome ganas
aliento
aire
razón para vivir
melancolía
te decía
que de tanto vacío que me abarca
lentamente se cristaliza
se hace una daga de hielo
que se incrusta
que me parte
ay
si pudiera mantener aquellas antiguas sensaciones
quizás quitarían de mis manos la muerte
muerte que viene
muerte que inexorablemente me reclama
que ha esperado tanto tiempo
como yo te he esperado
con esa enorme resistencia de poeta
quizás ahora
que ya bajé los brazos
que no me quedan palabras
que excomulgué las ganas
sea hora
estoy cansado
lento
sin adrenalina
con la piel reseca y la mirada vacía
y aburridamente melancólico
no tengo porque justificarme más
T 921 ASESINO

alguna vez en la puerta de tu boca
eyacularé mi furioso pene
para que sientas el sabor
de unas vidas que nunca serán
por mi culpa
el crimen
(pero) no te darás cuenta de ello mujer
tu altivez mundana
cuasi de barrio
el celo de tu piel
tu hembría salvaje arrasadora
te hará creer que sólo es
miel de mi carne
jugo de mis viles entrañas
erótico final de un entre cuerpos
vaya uno a saber
yo
consciente/ atormentado
inevitablemente reiteraré
mi calidad impecable
de seguir siendo
el mismo vulgar asesino
débil y sexual
T919 Buque de fuego

voy a construir buque de fuego
quiero quemar escalera
la de hielo los muros
fortalezas hipócritas
maldiciones/indiferencia
infinito
cielo/muerte
el hueco que me traga
un buque de fuego
ira de un dios que azota mis entrañas
T 917 RESISTENCIA

silencio
sonido de sapos y molino
sólo
agua dan a mi sed humana/ primitiva
cuan cerca estoy
no imaginas
de responder maldita pregunta
miedo quizás me mantiene dentro de la piel
¡¿hasta cuando seré resistencia a lo inevitable?!
silencio
T 918 Sentido Animal
allá por el tiempo/ desde el suceso/ el aquel/ desde que los huesos se juntaron bajo mi piel cavernaria/ desde que fui hombre/ parte de ti yacía entremezclada en ellos huesos tuyos/ huesos de agua/ huesos pájaros/ poetas/vehemencia/huesos locos/ huesos sin nombre ni memoria/ huesos de silencio/ palabra/ huesos montes/ árboles huesudos/ huesos de cuarzo/ de dioses/ huesos de dolor/ de mucho dolor/ huesos de huesos/ de arcilla/ de llanto/ de lluvia
armaron un esqueleto/ el que está bajo mi piel/ mi piel abrasadora/ la habitable/ primitiva piel del bestiario/ la de la caverna
desde que sucedió/ desde que sucedió el suceso/ vives en mí/ vives y me padeces
eres pájaro/ barro/ pasto/ salina
eres noctaria/ preámbulo/ hacedora/ brisa/ ilimitada
cada segundo/ cada mirada/ cada vuelo/ cada mí
cada cada
cada vez que te pienso/ te decía/te piensas/me piensas en un mismo sentido animal
desde el tiempo/ desde aquel allá tremendamente humano/ desde aquel inevitable vicio de habitarnos/ hueso a hueso/ sencillamente/silenciosamente
T 914 y T 915 Saben los perros / silencio

entre la vigilia
de los perros de la noche
reposa tu esqueleto dormido
oh! alejandra trágica
entre tus palabras
la muerte macabra aún te mantiene viva
por qué la sombra te vistió
con su traje de mejor gala?
qué te quitó lentamente
de tus pupilas las ganas?
los perros saben
pero ellos callan
T915
SILENCIO
triste
lleno de luciérnagas apagadas estoy
estás ausente
desde allá
si
desde allá
alejandra me llama
qué silencio
T 913

"a este mundo que no lo merece"
(PAULA, MARÍA , ANA, CARMEN, VRENI, ALEJANDRA)
TODAS LAS PIZARNIK
cómo amaré la muerte muerta mía/ si al leer tus tumbas/ muñequitas de tinta/me sangran por las pupilas el amor más profundo/ el de la soledad de los solos
me acaricia tu mano fría/ trágica/ que fue despellejando el tiempo/ quitándote la piel del mundo que encima te apretaba
muerta mía/la muerte de tu muerte y de la mía/ me acostarán junto a tu tumba/ libro sin pestañas que te encierra entre tantas palabras gritadas a cuatro pulmones
y la vida llegó tarde/ absurdamente tarde/ brutalmente tarde/ llegó para tu entierro/ donde olvidaron tus huesos en un cajón de arcilla y silencio
cómo amaré la muerte/ muerta mía/ que hasta huelo un perfume de jazmines marchitos en el filo de la noche/ que me embriaga los sentidos más resistidos
romántico ha de ser mi olvido
cuando por fin te abrace muerta mía/ juntos a tantos otros poetas/ que se entrelazaron en tu dentadura de plata/ horizonte finito/ la noctural/ la dramática/ la drástica ausencia de tus vocablos en alaridos
me olvidaran también/ también sin imaginar lo que hemos vivido
no digas nada/ nada/ ni siquiera me esperes/ estaremos al fin entre los mismos gusanos/ en la plegaria eterna del sin sentido/nutriendo tierra/ mundo/ universo/ con poesía y carne podrida
T 909 Apaciguando la tempestad

no soy poeta
pájaro
sólo un hombre de pies descalzos que escribe
escribe desde su piel
con la carne expuesta
escribe desde las entrañas
soy sangre de pulpo/tinta
con ella escribo mis epitafios
alarido de palabras
dolor que se consume como una vela tallada en madera
la bestia/pasión
luz tenue/profunda que retumba entre las grietas
sólo soledad
mis ojos/mis lágrimas
mi boca/bosque incendiado
la lluvia
escribo desde la lluvia
desde las águilas
desde el silencio tibio/noctural
desde la sombra /la montaña
desde el todo
desde la nada
bramidos en la penumbra
ahí están tus ojos de golondrina
otro grito
otro relámpago de existencia pura
atónitos
descubriéndome
sosegando el mar/la locura
apaciguando la tempestad
T 907 Ay .... Jacinto!
ay! jacinto que la luna está opaca
magra
que un polvo extranjero la abraza
ay! jacinto
que está extraño
que hay bronca en el cielo
bronca de fusiles empacados
nubarrones oscuros se agazapan entre los dientes del viento
una trinchera de alaridos se derrumba
ay! jacinto
que tengo miedo
pájaros negros
rondan sobre el pino seco
los sapos callan
el calor se esconde
siento lo mísero del frío
hay miedo
tengo miedo jacinto
te repito
hay un silencio de tumba colgándose de los muros
las brujas cierran ventanas
los búhos sus ojos
las monjas las piernas
y los curas
los curas se persignas con santo temor
ay! jacinto
que esto me perturba
vos ahí enraizado
yo aquí temblando
será el presagio
que se viene
se siente el rumor
el retumbar de los cascos
el de cuatro caballos soltados a toda furia
T 883 y T 884

T883
QUÉ LA AMABA!
se parte la tarde contra las insulsas ventanas
se desparrama sobre charcos
transpira la nostalgia una suave brisa
a veces creo que la recuerdo
otras –las menos-
que la invento
una lágrima seca rueda por ella
qué la parió
qué la amaba
T884
PATRI CHICA
Ay, con esta patria chica
de caballos y flores
de perras, hijas y gatos
vertientes, pájaros
con este continente
de pastos
puertas sin llaves
alcauciles y lirios
Ay, con este terruño de huesos al aire
de cardos, sapos y culebras
de la yarará
la lechuza
del ceibo
del trébol, la achicoria, el mate
pava
ventana y el molino
Ay con esta montaña
esa luna
esos zorrinos
aquellas estrellas
y este techo que guarda historia
que alguna vez nos contó
desnudando el alma
el aljibe, el amor
Ay
¡qué no caiga mi amiga!
qué no caiga
qué ya no hay en el universo
un lugar tan templado
de alegría y dolor
T 899 Guerillera

Abrazame guerrillera…
Entrá en mi piel.
Tomá mis huesos y mi carne.
Haz el amor a mi alma.
Deja tu sexo en mi sangre.
Hazte multitud en mis entrañas.
Hazte pájaro y Jacinto.
Vuela conmigo compañera, revolucionaria.
¡Para hacer la guerra!
¡Para hacer la guerra!
Entonces sí…
quizás,
podamos vencer la muerte, definitivamente.
…Abrazame
T 900 Enredadora

"para Ana"
no
no eres enredadora
eres enredadera
cristal puro /no arena derretida
pájaro de tres alas
un comienzo
un sinfín
eres esencia
piel
metáfora
vértigo
carne
y ser
y ser es
ser el alma
lo que la piel reclama
lo que el dolor te marca
para volver a renacer
mirada tras mirada
no eres enredadora
no
no
no eres.
T 898 Caballos de viento

caballos de viento
golpean las terrazas
pies cansados
manos que sangran de enterrarse vivo
y vos y yo
despertando utopías
como niños inocentes con lo pies junto al río
caballos de viento
nos arremolinan el alma
horizontes azules
pájaros que sueltan amarras
caballos de viento /
mi amiga
chapotean en el barro
hasta hacerlo agua cristalina /
o vino
T 897 CABALLOS DE RÍO
caballos de río asaltan las sombras (a veces me voy como desenredando la niebla
tras un atardecer o de tus grotescos ojos de vaca
me voy disimulando haber sido… y hasta ser
para pasar como una nube taimada quizás un alegre nubarrón
y aparecer así del otro lado del destino
del horizonte rasgado
donde salpica la noche un río de estaño
tus ojos claros y el rubor inconfundible con que puebla sus mejillas
una muerte sin rumbo
casi te diría: sin sentido
una de esas: la que todo se olvida)
golpean con sus cascos medallones de níquel
como a un queso gruyere
lleno de huesos de estaño y plata
y vos y yo atónitos
casi cromados
viéndonos reflejados
en esas lunas esculpidas por casualidad
por algún dios que nos engaña
entre los árboles dejándolas
como luminosos timbres postales
de cartas sin dirección
vos y yo
te decía
que atinamos a apretar las manos
vemos pasar la vida por dentro
muy por dentro
atravesándonos el ojo del alma
con un silbido de agudo silencio
T 891 ay con los poetas

ay con los poetas de pies descalzos
que sangran sus palmas
sobre los huesos desnudos de la tierra
los que dejan las huellas en el mar
al asecho de tristes gaviotas
ay con los poetas marineros
que navegan vino adentro
en pos de un amor que los espera
en la orilla oscura del alma en angústia
y de aquellos dibujantes de estrellas
los que bucean infinitos
silenciosos abismos de horizontes azules
y de aquellas mujeres tan poetas
pecho adentro en orquídeas de lágrimas
que buscan la muerte tempranera
antes que se despierten los grillos y el alba
ay con esta soledad que nos inunda el aire
que nos arranca los ojos
tras la neblina austera
ay con esta soledad
que nos quema palabra a palabra
la que vomitamos en sangre/tinta negra
sobre el grito desesperado de tantos otros poemas
T890 Caballos de arcilla

caballos de arcilla rompen las sombras
y vos y yo
con los barriletes a media asta
contemplamos la muerte como a un río tibio
parados en un abismo de pájaros
en la morada de un dios casi olvidado
llueve
no decimos nada
T 889 Deberle a la muerte
quiero dormir hasta mañana quiero que sea hasta que la muerte desespere
quiero despertarme así
sencillo/poco elocuente
darte las gracias
seguir la vida simple
íntima
llenarme los pulmones de aire/golondrinas despeinadas
los ojos de peces y flores/flores celestes
reír a rajatabla
echarme junto al calor de mi perra
ventear con ella infinitos azules/azules piedras
quiero dormir hasta mañana
quiero que en mis sueños tus ojos besen mi frente
despertarme como un torrente alegre
quiero dormir sin deudas a las vida
despertar así
debiéndole a la muerte
T 888 Caballos de hierro
caballos de hierro muerden la noche sus lágrimas apaciguan los fuegos
y el negro abre las puertas del infierno
y vos y yo parados en un cielo de violetas
abrimos un pecho de primaveras encendidas
nos dejamos ir
el payaso entra con su traje gris
suave como el agua y sin pena
gloria gloria
aleluya aleluya
aplaudan aplaudan
y aplauden
luce roja su nariz
y su sonrisa desnuda los blancos marfiles
como el teclado de un piano lleno de alegría
desafiando a muerte la indiferencia
y mata
mata boludos uno por uno
mata la indiferencia una y otra vez con exhaustiva terquedad
por una noche abandonamos la cordura
con todos los gritos a pura furia
traspasamos el gélido universo
universo de muertes caducas/antiguas muertes
para volver aquí
a la morada de los payasos dioses
cruz diablo / juna y gran puta
y ser definitivamente otros/los renacidos
quizás los innombrables
Sobre caballos de hierro
por siempre
sobre todas las noches arrancadas a mordiscones
cabalgamos
inmortales
satisfechos
bajo la lluvia
el misterio se sucede hasta el infinito
y en nuestros ojos levemente alucinados
T 887 Caballos de agua
caballos de agua lloran junto al río sus lágrimas se disuelven como almas intrépidas
en un abismo de granizos y suicidios
y vos y yo
contemplándonos a los ojos como dos niños dormidos
dejamos caer la tarde
y que el otoño nos olvide
tu mano junto a la mía
amiga mía
tiemblan como polluelos con frío
sin importarles ya
tiempos de cuervos y oscuros presagios
ni la buena ventura que deparará el día
o de la muerte su áspera espera
o que un cielo conjure maravillas
tu mano junto a la mía
mi niña amiga
son la huella inmortalizada
el sello
la profundidad de las entrañas
la herida impresa
que abierta dejamos latiéndole a la vida
T 872 AMIGA MÍA (II)

ya la lluvia
el viento
o el granizo
ya el silencio
los pájaros
y la tormenta
ya la noche
la muerte
los lobos
ya tus ojos
este desierto
este hablar de lejanías
hicieron de mi
la sombra seca del olvido
¡amiga mía!
mi destino
es una boya atada a un tiburón
que se sumerge inevitablemente
T871 LO DE SIEMPRE

quiebra la mirada un rayo de hielo
un no me acuerdo
la lágrima oxida el alma
las entrañas se abollan contra el cemento
te haces un charco coccíneo de tu báratro
eres humo entre la gente
te diluyes
como que nunca exististe
ya eres nada
lo de siempre
T870 QUIZÁS NOSTÁLGIA

todo es tan distinto
la luz de la mañana está lenta
como que los rayos de sol que por la ventana penetran
se adhieren débilmente a las cosas
y ellas apenas si lucen
hay cierta sensación de frío
frío que antes no notaba por los olores de la casa
los que daban calidez
los que nos abrazaban el alma
hay otros y no son feos ni malos
pero no son aquellos
son distintos
ni mis árboles
ni mis pájaros
ni mis silencios de río
ahora me embate el cemento
los sonidos
hierros y autobuses
y un delirio de gente a los alaridos
ya no tengo el niño entre las costillas
ni en la mirada fuego
ni en mis manos las tuyas
he perdido la voz
la que me hacía llegar a la madrugada
hoy callado
sólo espero cerrar los ojos pronto
y que aparezca otro día
aunque el mismo
tampoco tenga sentido
no invento estrellas
ni cuento cuentos
ni recito poesías
ni consumo tus ojos entre las velas
me dejo consumir
por las tetas
los culos
las sonrisas de vacas
la miseria humana
por el cajón idiota
que nos vende la vida
en barateces estúpidas
de autos caros
y hoteles de lujo
el corazón se ha vuelto caucho
y el alma espejismo
deambulo como un muerto
y por la inercia sobrevivo
quizás vejez
nostalgia
quizás sólo vacío
que me hace sentir
como un peso muerto e inevitable
lo distinto
T866 SIGILO, SILENCIO

Sigilo y silencio.
Te desprendiste de mi,
pero sentí que te arrancabas.
Te arrancabas como una cripta esculpida en el granizo,
que el eclipse del cielo en una terrible convulsión, rechazó.
Hay anchoas muertas en el paraíso
y así huele al historia.
Nuestra historia,
la que no se podrá contar ni repetir.
Cual es el camino que tomó la serpiente?
Cual es la cueva del dragón,
el que con el fuego de sus entrañas trató de purificarnos
y nos quemó las pestañas, los pelos del pubis y los mustios huesos del alma?
Quizás por desesperado
o por temor
o por el abandono y la abulia
que me consume en esta deriva de vino, pocilga y noche.
Quizás, decía, por eso pregunto,
porque no se cuando sucedió,
cuando no nos dimos cuenta
y ya flotábamos en lágrimas y desesperanza.
Silencio y sigilo.
Pero el ruido del hoy es atroz,
con sus muros,
sus arenas,
sus cavernas.
Un yo preguntando estupideces sin entender el antes o el todo,
un vos, vaya uno a saber,
quizás destejiendo laberintos,
como una Penélope ebria que nada entendió,
esperando encontrar el puto dragón,
el que nos hizo humo y te fulminó la mirada,
para reclamar un: por qué, algo,
algún indicio de historia que te diga que no estas muerta entre la piel y los huesos.
Silencio y sigilo que aceptamos
en vez de haber gritado:
¡la puta madre que lo parió!
y haberlo intentado otra vez.
T867 DESESPERACIÓN

"No se por qué, dedicado al poeta: Cesar León Vargas"
Con esta urgencia de llegar a ningún lado.
Con la noche que atropella sin tregua.
Con los bares al acecho de cualquier esquina.
Con la lengua torpe aún enredada en el vino.
Con los pies mareados de tanto recorrer prostíbulos.
Con la conciencia a media asta, la camisa afuera y los ojos desentendidos,
sobre esta mesa, lejos del chiquero, abro mi pecho y escribo.
Uno a uno caen los versos,
uno a uno, también, vuelan mis pájaros y los murciélagos tras tus ojos de disimulado cielo.
Uno a uno hago casi veinte poemas y otra canción no muy desesperada;
me siento Neruda, desnudo y con frío.
Pero te amo, y ese es el motivo.
Y de uno a uno paso los veinte
y más de cuatro canciones
y hasta un cuento escribo
y me siento ser un montón más de Nerudas,
algún Rubén Darío, casi Lima quintana tirando a un Benedetti revolucionario.
Al fin me pierdo entre los higos del paraíso,
beso tus senos
y sueño con la lujuria de tu sexo enloquecido,
amándote.
Me encuentra la madrugada con sus primeros gritos,
acurrucado en un rincón como deplorable miseria humana,
semidesnudo, vomitado, temblando de frío,
montones de papeles arrugados y desperdigados por el piso,
que por ahí se puede leer: "canción setenta y dos" o "poema noventa y nueve";
con un despertador que a los alaridos me perfora la cabeza
para que vaya a la oficina de la biblioteca, a mi trabajo.
Recuerdo entonces: que es Martes, que se me hace tarde
y que alguna vez amé con la puta desesperación de un poeta
T868 Mirada (patética)

una mirada convexa
casi de pirámide
siento que se clava en mi espalda
-quizás la muerte me este mirando- pienso
hace rato que voy y vengo
desde una madrugada a otra
por ahí entro en la noche
por ahí en una tarde o en un ocaso
a veces en el rocío
divago en mi deambular
con inventos elocuentes
berborrágico
justificándome la existencia
la existencia
hace mucho que no siento la vida
estoy ausente de mis manos
de mis ojos
lejos de la piel
los olores
los abrazos
sólo caigo en la palabra
en los textos de los versos
donde me dibujo
como si estuviera frente a la cara pálida de un espejo
y así
a veces
sólo a veces
creo que siento que soy
que la vida me duele
pero cuando abollo la hoja
y al poema lo dejo hecho una arruga inconfesable
como esa fotografía
que nunca más quieres ver
vuelvo a ser la imagen sin rostro
el silencio que se mueve
la nada misantrópica
letal y aburrida
dije –quizás la muerte me este mirando-
(iluso por desesperado)
-no hay milagros hermano-
sólo la misma larga espera
ese invierno del alma donde la nieve llora
T859 DECIDOR DE PÁJAROS (tres variaciones tres en un poema)

(I)
partiremos la piedra
en el filo estático de la noche
donde se hacen polvo las miradas
donde el silencio se abre en una herida de palabra
partiremos la piedra
muchachos
a puro golpe de pájaros
de pájaros y abrazos
(II)
partiremos bala y fusil
en el límite de lo incierto
al deshojar la madrugada
donde se hacen arena las estrellas
donde la estampida se diluye entre los sapos y las piedras
partiremos bala y fusil
compañeros
a puro golpe de pájaros
de pájaros y obreros
(III)
partiremos la muerte
en la arista más nocturna de la huesa
umbral de olvido
donde se hace vigilia las sombra
donde las bocas se copulan para no gritar
donde el vino ahoga el sueño y una mujer flota en el vaso
partiremos la muerte
a golpes de puro pájaro
-amigos-
de puro pájaro y poetas
T 850 Lluvia tormenta

Llueve
agitada el agua golpea el patio
rencorosa rezonga con voz oscura y frenético fervor
algo está furioso, el tiempo
ese afuera, el aire
lo que sea está tremendamente furioso conmigo
con mi patio y mi casa
algo pasa en el trémulo universo de mis ojos que no comprendo
La escucho
una y otra vez los rugidos se suceden
alaridos de ultra tumba
vientos empacados que corcovean sobre las ramas
sobre los nardos y el molino
sin retacear destrucción, sin miramiento alguno
y más agua y más y más...
Y más bélica y violenta se descarga sobre nosotros
sobre las tejas
sobre los ojos, los brazos y el patio
hasta sobre el alma que se nos está ahogando por tanta impiedad
No tengo miedo
lástima, tristeza quizás
tanto alboroto
tanta energía lanzada sin compasión
tanto ahínco para nada
Pánico, terror quiere de mi?
la muerte, que suplique?
me castiga, castiga mi casa, mis árboles, mis perros, mis gatos?
acaso quiere que cambie, que deje de ser quien soy?
no! no hay súplica ni pánico ni terror ni cambio
nada puedo cambiar ni en mi ni en la tormenta
ella es atroz y yo quien soy
Nada puedo hacer
debo seguir mi sombra
dejar atrás hecatombes y este loco cosmos enardecido
y a esos dioses no suplicados
esos que tan enojados se los ve y que me padecen
Seguir
seguir este Abril como se sigue la palabra
como otro capítulo de esta novela barata
como la línea entumecida del destino
despojándome, tal vez, de esta piel sucia, manchada de grises historias
como poeta al que perturbe su huesa y siguió
como aves que aguantaron la metralla del fusil
como sencillo escriba (que creo ser)
como decidor de pájaros y otros importantes menesteres
como el que soy
Seguir, te decía
simplemente seguir atravesando las tormentas hasta llegar al claro
que quiero ver
ver nuevamente, quizás algún día, tus ojos calmos
tus dientes blancos amenazando una sonrisa
tu piel oliendo a poleo, albaca y sal
T 834 C aras, contracara, conciencia y fín

("quizás el suicidio sea lo único que detiene los caprichos de la muerte")
Sacanueces
CARA
... en este atolladero, donde el atasco es un verdugo impaciente,
me encuentro...
Los pájaros se secan de uno en uno en la espera,
ni tus ojos ni tus manos están,
no hay coloquio frente a la piedra y a la bala,
sólo zumbidos y después la orfandad.
Quizás es tiempo de romper el sonido por última vez
y dejar que me carcoman los ojos el vacío
y tener un agujero en cada lado de mi cabeza,
no esperar más de vos ni de nadie,
no esperar de mi,
encontrar, tal vez, la benevolencia del verdugo
y que sea rápido y eficaz,
que no le tiemblen las manos como a mi las piernas al tener que seguir,
que no vacile ni se compadezca,
que ya nada merezco lejos de vos (platillo del olvido),
hastiado de mí,
vencido.
CONTRACARA
... en este atolladero, te decía...
Con ese verdugo enorme que me tapa y entorpece,
con esa sombra que desalienta,
con esa piedad de retenerte y contener el plomo,
con esa crueldad de intentarlo todo,
de atascarte con ruidosos golpes,
de asustarte más y más,
para que te vayas y no regreses,
que no es tu día,
que no es tu muerte.
SEGUNDA CARA
... en esto que ya es fondeadero...
Donde la luz es tenue,
donde se acaba lentamente,
donde me siento cansado,
donde no puedo,
donde tampoco quiero.
CONCIENCIA ENTRE CARAS, CONTRA CARA Y FIN
Acá, exactamente acá,
donde el viento puede arrasar mis tréboles,
trémulos sentimientos infectados de inocencia.
Acá, en este borde de lo finito,
del barco, la mar y lo profundo,
del dolor amasado con lluvia y bilis,
donde mis dedos no te alcanzan,
donde todo es un alarido largo, extenso,
como la misma memoria lo permite,
donde el niño se ahoga entre las arrugas de la piel agotada.
(FIN)Acá te decía,
en el temblor de los dientes que muerden el hueso,
acá, a la intemperie,
con este olor de alma desesperada,
es desde donde brota la sangre del poeta (manantial utópico de centauros y pegasus),
de quien necesita empecinadamente vivir a pesar de todo
y llorar sobre el hombro blando de una amiga,
que como muralla lo pueda contener.
T 832 Dios vetusto

Manzanas verdes de sus ramas cuelgan,
un pájaro que sobrevuela del aire cuelga
y cuelga un puente sobre el río Hou
y un beso de mi boca
y de la espera la tuya con ansiedad.
Cuelga sobre la cabeza la espada
y el ahorcado de la soga,
de las orejas los aros, del piolín la plomada
y del anzuelo el pescado.
En la lluvia de Abril, de las nubes las gotas cuelgan,
las mismas nubes de las estrellas
y las estrellas de los sueños cuando te pienso
y el pensarte de mi alma
y ella de un cuento que te escribiré.
Así es, todo de algo cuelga,
cuelgan las palabras de mi pluma al escribir,
de los ojos mis lágrimas,
del destino mi vida cuelga,
el horizonte de una bandada de pájaros blancos.
Cuelga mi vida del destino,
mencioné y él es la marioneta trasparente
que cuelga indefensa de los mágicos hilos
que caprichosamente mueve la muerte divirtiéndose
y ella, la muerte, de mi nefasta imaginación cuelga también
(como un dios vetusto, casi oxidado, imposible de adorar)
T823 Entero

Entera es el alma que te he dado, que te doy, y esos ojos de pájaros que desde los cielos te ven, y ese balcón abierto sobre el abismo, al aire puro y a la libertad.
Entera es la sangre que vertí, que te daré y te di, fuego y rebelión, el más profundo de los juramentos, hasta la muerte por vos; el más profundo de los sentimientos, morir con vos.
Entera es el agua que dejé sobre tu falda, que quizás te deje; gotas del pecho exprimido, dolor de noches sin dormir, dolor por tu dolor de agostos, por tu invierno sombrío, por esas tumbas que habitaste, las que llore; me llore en huesas habitándote, una y otra vez, ante la mansedumbre del silencio siniestro de los más antiguos dioses.
Entera es la palabra que escuchaste, que escuchas, que escucharás.
Todos los códigos mágicos de los ángeles y las musas, la imaginación volátil del escriba, los sueños del hombre, los tormentos del poeta, los epitafios del amigo, la alegría del amigo, el amigo.
Enteros los abrazos, gigantes tentáculos que te protegían , casa, caverna, nido, que te protegen, que te protegerán; enteros, muy enteros.
Y la voz también entera, más entera que nunca, alentándote en cada desafío, apaciguando las incertidumbres con canciones de cuna, abriendo las estrellas para que escuches la noche y sobre sus brazos dormir sin temor por la muerte.
La voz sin eco, la voz que se te entreteje en las entrañas, como se entreteje la mañana temprano en un bosque de álamos entre silbidos y rumores de holgazanes pájaros.
Entero es el silencio, el oído quieto, la mirada atenta, como tantos abriles haya suspendidos en el tiempo; el aire que contengo, el universo que encierro en la palma de cada mano; es, será y fue para vos; todo para vos. (Hablé de entero y quiero testificar ante la piedra azul de la conciencia, ante la tierra, el agua y el barro, ante tus ojos que me miran, ante estos montes que me escuchan, que me significa: es un algo, ese algo en su totalidad; no puede ser ni más ni menos, sólo lo que es y es un universo que abarca todo lo que a él le concierna. No se si bueno, no se si malo, pero genuino y total.)
Entero estoy y entero te quiero y reclamo a los vientos de los otoños enteros, tu entereza, amiga mía, amiga del alma, amiga entera.
No se, no se si podrías darme tal entereza, no porque no la tengas, quizás porque no puedas, comprendo. Pero me bastaría que tus ojos me miren con la simpleza de tu espíritu, con su inocencia.
Con la transparencia de tu alma, con la tristeza, también y por qué no, de la mirada de un pájaro en su último vuelo, con la alegría del primer sol sobre el rocío, muy temprano, muy temprano, cuando se despierta. No se... no se, me conformaría solamente con tu sonrisa.
Si, con eso sólo bastaría, con eso, con eso. Y echarnos a volar.
T 826 Olor

Quítame ese olor a espera,
a sombra,a frío y muerte que me martiriza el alma.
Quítame esos sonidos lastimosos que me mantienen ausente,
abridme el pecho,que vuelen los versos,
que el poeta ya es piedra en los brazos del aire,
que reposa en su tumba de barro entre los dientes de la tierra.
¡¿Qué me he hecho,para que sangren de mis ojos
flores negras y blancos epitafios
y flote ciego en el vacío, casi a la deriva,
mendigando,y cavilando dude de la veracidad de mi existencia?
! Quítame ese olor,desincrústame de la memoria silente,
la que me vio llorar frente al espejo hueco,
donde lloraba, también, mi fantasma aterrado.
Déjame niño,vértigo, inocencia y asombro,
ya desnudo de esa piel agotada de olor a sombra,
ya a la intemperie del llanto, sácame de la huesa y abrázame
,sólo abrázame y hazme creer que aún no he muerto,
que estoy en tu recuerdo, que soy uno de esos pájaros
que aún agitados te habitan y besa el aire como si fuera mi frente
y no llores, no ahuyentes a los dioses,
en nombre de los dos.
T 828 Quizas cien años junto a vos

(... no creo ya en esta prisa,
esta vorágine de ser ni aquella sangre que todo lo revoluciona
y se dispara por mis venas ni en esta sed inacabable,
esa ansiedad del no regreso,
ese ir constante hacia la vida......no creo ya en los cambios de mi destino
que por segundo ejecute ni en ese amplio espectro de tantos horizontes
ni en el orden ni el desorden ni en los mares de muchos nombres
ni sus inagotables distancias ni en sus muchos puertos en olvido y barcos amarillos encallados hasta el tuétano...)
Ahora siento que las siestas deben ser más largas, en el levantarse más tarde,
en ir a hacer las compras de tu mano todos los días,
como si siempre fuera Domingo,
en acompañar el atardecer en su ocaso,
con unos mates cortos o con los pies apenas metidos en el agua, de algún mar o de un pequeño río perdido en las montañas de alguna lejanía,
con nuestras miradas clavadas, diciéndonos todas esas cosas que ya no hace falta hablar, pero tanto decirlas.
Ahora creo, decía, que por fin estamos juntos ,
sobre la misma huella, con la misma vitalidad, la de los sueños,
con los pájaros multiplicados de a montones,
esperando, sencillamente, que a la hora que la muerte venga, nos encuentre aún abrazados.
Ahora siento, amiga mía, que cien años son una pavada
si podemos caminarlos juntos.
T747 HOY ME DIÓ VÉRTIGO LA ETERNIDAD

Sobre la espalda un ramo de crudos inviernos, florecen, se hace larga la noche y ese conjuro de albatros y mares sin playas me asusta. Hoy me dio vértigo la eternidad. Si he de morir, que sea transitoriamente y acá sobre este suelo y que esta misma tierra me contenga y me cobije entre sus brazos húmedos. Como te dije, me da vértigo la eternidad y terror lo definitivo. Sobre la espalda un ramo seco de desiertos se resquebraja, pierdo el sentido, el tiempo se desvanece a pesar que intenta aferrarse a los espejos. No es a mi a quién muestra, son caricaturas o caretas donde se emperifolla, donde se maquilla el vacío para la próxima muerte. Muerte, tiempo y espejos difusos, años, tropel de asustados caballos con que atropella la conciencia. Y un sereno lago con dos cisnes divagando, es mi alma de poeta. El niño niño, el que muere, que no es eterno, el que no ha muerto, el que se escapa de los relojes, el del límite ilimitado del infinito, el universo del otro universo, quizás yo. Toda la idea infinita y perenne, como el instante y la lágrima. Sobre la espalda te decía, suceden tantas cosasy yo, yo que no las puedo ver... ¡Me da vértigo la eternidad!
T744 SE HAN SOLTADO

Un puñado de pájaros, llamaradas de plumas que me incendian el alma, se han soltado de mis ojos.
He perdido el rastro, como un buey viejo y ciego, las luciérnagas que jugaban al destino se han secado entre olvidos y flacos inviernos.
Cruento es encontrarnos mirándonos entre los ojos y los postigos cerrados.
Figuritas de papel, escapados de un cuaderno atiborrado de estupideces, donde la vida fue escribiendo capítulos de una barata novela de amor, fuimos.
El silencio quebró las rodillas, ¿te acordás?,y el grito que nadie contestó, como un sable mellado tajeó el aire.
Y vos y yo nos desparramamos desangrándonos en tiempo y dolor y nos dimos la espalda.
A pesar de tanto todo, de tantos alaridos ahogados, de tanto olvido clavado a presión,
a pesar de estar todo amurallado:
un puñado de pájaros, te decía, se han soltado de mis ojos… ¡qué lo parió, como te extraño, carajo!
T731 OJOS DE MADRE
¿En qué confín del universo las estrellas callan sus ojos?/ ¿sobre qué témpanos suenan las trompetas de los arcángeles?/¿por qué juntan agua sucia las esquinas?/ ¿por qué caminan bamboleando las caderas esas mujeres?/ ¿por qué son reinas sin reinos, esas mismas mujeres?/ ¿por qué son tan baratas las putas? ¿En qué confín las estrellas callan sus bocas para no pronunciarles el nombre, para que nos se les asome una luna, para que no sueñen ni amen, ni conozcan un Domingo bajo el sol? ¿Sobre que témpano suenan esas trompetas de miedo, los bronces que llaman a los héroes, a los reyes por sus reinas, los que las salven por un instante con las eternas baratijas? ¿Por qué juntan agua sucia las esquinas de las putas?/ siquiera sirviera para que les laváramos los pies como la María Magdalena se los lavó al Cristo de la cruz. A cada pregunta una gota más al la soledad de los océanos/ otro silencio que empedra la calle desierta/ y vos y yo que pasamos tantas veces gastando hasta lo inconcebible los zapatos y el alma/ por esas calles/ por aquellas esquinas/ denunciamos en la palabra la impotencia y lo irremediable frente al destino. Y vos y yo, decía, absurdos poetas de cuarta/ cajoneamos el dolor escondiéndonos tras el vino/ pero ebrios se los gritamos a las calles vacías/ apoyándonos en las farolas de alguna de aquellas esquinas. Las putas nos bendicen con la tristeza incrustada en sus miradas/ y nos llevan/ y nos tiran sobre un catre/ y se quedan cuidándonos con los ojos despiertos/ con la mirada atenta y profunda de una buena madre. T732 FALSOS HISTORIADORES

Tanta historia que no menciona la ilustre historia. De esos tantos generales que se escondían en la trinchera de entre sus piernas,donde les ganaban batallas, ya perdidas, a golpes y empujando, jadeando como chanchos civilizados, a punta de fusiles, con el filo de la muerte en sus cuellos o en sus sienes. De esos tantos senadores eximios de labia universal y dignísimos diputados de lengua de punta en blanco, que vendieron sus votos en los recónditos jugos, de las urnas entre sus piernas, donde las llenaron de semen con promesas de papel y carbón o de algún puesto fuera del cabaret. De tantos curas, vicarios, monseñores y sacristanes, que las confesaron piernas abiertas y empujaron su perdón vagina adentro y santificaron la violación de la inocencia consensuada en cielos lejanos. De esos tantos ricachones que les llenaron el cofre hasta irritarles el clítoris con el vil metal, que las hicieron putas en plena pubertad. De esos otros tantos doctores de triple apellido y ninguna consideración, con dientes de oro y monóculo de plata, que les transitaron entre las piernas, billetes en mano, en busca de un eterno amor, por fin carnal, prometiéndoles, el: -ya me estoy por divorciar-. De esos tantos simples, brutos pervertidos, que las ponen en vidriera con precio expuesto bajo el calzón, hija, hija de la hija, hijastra de mala condición, para que ayuden en la casa mientras se ahogan en cigarros baratos y alcohol. Tanta historia que no menciona la ilustre, que mencionamos nosotros, los tantos poetas, los acérrimos transeúntes, los que quebramos la noche bar a bar; las putas que mencionamos, decía, de ellas trato de hablar. De tantas mujeres, que por que necesitan o quieren o no pueden otra cosa, o por lo negro del destino, del destino renegrido... De esas tantas, las que abren las piernas, casi sin pensar, que cambian historias, casi sin querer, que inventan próceres, casi sin darse cuenta, que dieron placeres, con el estómago vacío, por obligación comercial, casi como cumpliendo con el deber a la patria como debe ser. De tantas mujeres, de esas tantas, de las que vos y yo hemos visto en las calles desiertas, en las empedradas de tristezas y malos olores; de esas enormes mujeres que después de enjuagarse los humores lujuriosos vuelven a sus casas por las madrugadas y alguien les dice: -mamá-... De esas tantas mujeres, grandes mujeres con palabras mayores, de grandes historias, de la puta historia de las putas, la de que la ilustre no menciona, es que quería hablar... Pero no puedo, no tengo altura moral ni espiritual para hacerlo, sin herir y blasfemar a esta sociedad de hipócritas y falsos historiadores.
T726 HIJA, NIÑA Y YO

fuerte galope resonó en la boca oscura de la montaña/ no era un tropel de blancos pegasus/ era el Gateado, caballo de viento, apurado por encontrarse con la luna ella saltó las crestas empedradas/ y en el terciopelo de la pampita/ en el bajo de la quebrada se encontraron era la cita a la que no podían fallar él se acostó mirándola fijamente/ ella lo envolvió de caricias/ se amaron toda la noche/ adolescentes irrepetibles/ se amaron más allá de la misma muerte no resistieron más/ en la madrugada partieron la niña lo encontró recién entrado en la muerte/ no lloró/ en sus ojos pudo ver la luna, aún, brillando/ hablando de amor enterramos el cuerpo ya entrada la mañana/la luna latía bajo sus párpados/ bajo un sol de pájaros y muchos te quiero/como a un viejo amigo que decidió partir disimulamos el agua que rebelde de los ojos escapaba/ la hija, la niña y yo él seguirá con su luna/ traviesos adolescentes/ ya sin prisa/ detrás de las montañas/ enamorados para siempre
