Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2006.
T737 POCA AZUCAR
T743 ¡QUÉ PUTA ES NUESTRA VIDA CARAJO!
¿Dónde se desgarrará tu blusa esta noche?
¿Cuál trago será el que te decida?
¿Con cuantas rúpias te comprará la muerte?
¿Te volverás a entregar con ojos de virgen?
¿A caso, volverás al rito de soltar la bestia insensible?
¿Volverás al sexo atroz, al vómito y al olvido?
¿Volverás a la esquina tantas veces como puedas?
¿Aguantarán tus huesos flacos y tu estómago?
¿Podrás quitarte la piel de muerta que te sostiene el alma?
¿Te acordarás de mi y de la lluvia?
¿Tu boca será otra vez una caverna gélida?
¿Masticarás el semen entre arcada y arcada?
¿Te acordarás de mi y de las golondrinas?
¿Te acordarás de tu nombre y del nombre que te puso nombre, del espejo infinito del tiempo?
¿Después volverás a la esquina para arrastrar tu destino entre pierna y pierna?
¿Te habrás lavado bien el sexo?
¿Te habrás perfumado con tus colonias de cinco centavos?
¿Contarás, otra vez, los billetes sentada en el cordón?
¿Y después, Silvia, volverás a tu casa donde te espera el Ramoncito?
¿Le darás de nuevo la teta, le cantarás una canción de cuna y te dormirás a brazado a él?
¿Pensarás en mi, que estoy a tu lado, en que mañana madrugaré para ir a trabajar, entre sueño y sueño?
¿En mi?¿Justo en mi?
¿Pensarás en mi, que ni en sueños te conozco y ni siquiera te imagino?
¡Qué puta que es nuestra vida, carajo, con lo que me hubiese gustado conocerte!
T744 SE HAN SOLTADO

Un puñado de pájaros, llamaradas de plumas que me incendian el alma, se han soltado de mis ojos.
He perdido el rastro, como un buey viejo y ciego, las luciérnagas que jugaban al destino se han secado entre olvidos y flacos inviernos.
Cruento es encontrarnos mirándonos entre los ojos y los postigos cerrados.
Figuritas de papel, escapados de un cuaderno atiborrado de estupideces, donde la vida fue escribiendo capítulos de una barata novela de amor, fuimos.
El silencio quebró las rodillas, ¿te acordás?,y el grito que nadie contestó, como un sable mellado tajeó el aire.
Y vos y yo nos desparramamos desangrándonos en tiempo y dolor y nos dimos la espalda.
A pesar de tanto todo, de tantos alaridos ahogados, de tanto olvido clavado a presión,
a pesar de estar todo amurallado:
un puñado de pájaros, te decía, se han soltado de mis ojos… ¡qué lo parió, como te extraño, carajo!
