Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2006.

T733 NATURALEZA HUMANA

20070124011506-20060603194224-5.jpgesta catedral de ignominiascalle de sombrasla de adoquines y olvidosla de charcos y ratas y viejas historias la de cafisos y malandrasdonde rústicos marineros hicieron agua sus más carnales deseosy los señoritos se jactaron con ínfulas de malevos esta catedral de la miseriala calle de los burdelesdonde en algún umbral esperaban Ivón Jacqueline o la alemanadonde una moneda escaleras arriba te hacía rey por unos instantescapitán en mares de sábanas raídas exóticos aventureros de los montes de venusdonde se escucharon las historias más fantásticasdonde se lloraron los dolores más profundosdonde se enterraron los amores más amadosdonde cada Ulises encontraba su Penélope (parada en el umbral con las polleras cortas el cigarro encendido oliendo a roon revoleando la cartera con la piernas temblando de frío) esperándolo esa catedral sub-humana de recónditos tuguriossolitarias esquinasde farolas y adoquinesdonde la humanidad nace desde el fondo en cunas de arpillera y mierdadonde se sucede una noche continua ahogada en humos y alcoholdonde los fantasmas se aburren y la muerte sabe esperardonde las putas y las lágrimas son una misma historiadonde el tiempo de ese oficio (el de ser puta) quedó detenido para nunca más cambiar esa catedral te decíasigue inmersa en el hombreen el alma del hombre que sobre esta tierra habitaes quizás el cenit de su naturaleza    
03/06/2006 19:42 Autor: FRANCISCO JOSE MALVÁREZ. Enlace permanente. Tema: narración No hay comentarios. Comentar.

T726 HIJA, NIÑA Y YO

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   fuerte galope resonó en la boca oscura de la montaña/ no era un tropel de blancos pegasus/ era el Gateado, caballo de viento, apurado por encontrarse con la luna   ella saltó las crestas empedradas/ y en el terciopelo de la pampita/ en el bajo  de la quebrada se encontraron   era la cita a la que no podían fallar    él se acostó mirándola fijamente/ ella lo envolvió de caricias/ se amaron toda la noche/ adolescentes irrepetibles/ se amaron más allá de la misma muerte   no resistieron más/ en la madrugada partieron   la niña lo encontró recién entrado en la muerte/ no lloró/ en sus ojos pudo ver la luna, aún, brillando/ hablando de amor   enterramos el cuerpo ya entrada la mañana/la luna latía bajo sus párpados/ bajo un sol de pájaros y muchos te quiero/como a un viejo amigo que decidió partir   disimulamos el agua que rebelde de los ojos escapaba/ la hija, la niña y yo   él seguirá con su luna/ traviesos adolescentes/ ya sin prisa/ detrás de las montañas/ enamorados para siempre

03/06/2006 19:45 Autor: FRANCISCO JOSE MALVÁREZ. Enlace permanente. Tema: prosa y poesía No hay comentarios. Comentar.

T732 FALSOS HISTORIADORES

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   Tanta historia que no menciona la ilustre historia.   De esos tantos generales que se escondían en la trinchera de entre sus piernas,donde les ganaban batallas, ya perdidas, a golpes y empujando, jadeando como chanchos civilizados, a punta de fusiles, con el filo de la muerte en sus cuellos o en sus sienes.   De esos tantos senadores eximios de labia universal y dignísimos diputados de lengua de punta en blanco, que vendieron sus votos en los recónditos jugos, de las urnas entre sus piernas, donde las llenaron de semen con promesas de papel y carbón o de algún puesto fuera del cabaret.   De tantos curas, vicarios, monseñores y sacristanes, que las confesaron piernas abiertas y empujaron su perdón vagina adentro y santificaron la violación de la inocencia consensuada en cielos lejanos.   De esos tantos ricachones que les llenaron el cofre hasta irritarles el clítoris con el vil metal, que las hicieron putas en plena pubertad.   De esos otros tantos doctores de triple apellido y ninguna consideración, con dientes de oro y monóculo de plata, que les transitaron entre las piernas, billetes en mano, en busca de un eterno amor, por fin carnal, prometiéndoles, el: -ya me estoy por divorciar-.   De esos tantos simples, brutos pervertidos, que las ponen en vidriera con precio expuesto bajo el calzón, hija, hija de la hija, hijastra de mala condición, para que ayuden en la casa mientras se ahogan en cigarros baratos y alcohol.   Tanta historia que no menciona la ilustre, que mencionamos nosotros, los tantos poetas, los acérrimos transeúntes, los que quebramos la noche bar a bar; las putas que mencionamos, decía, de ellas trato de hablar. De tantas mujeres, que por que necesitan o quieren o no pueden otra cosa, o por lo negro del destino, del destino renegrido...   De esas tantas, las que abren las piernas, casi sin pensar, que cambian historias, casi sin querer, que inventan próceres, casi sin darse cuenta, que dieron placeres, con el estómago vacío, por obligación comercial, casi como cumpliendo con el deber a la patria como debe ser.   De tantas mujeres, de esas tantas, de las que vos y yo hemos visto en las calles desiertas, en las empedradas de tristezas y malos olores; de esas enormes mujeres que después de enjuagarse los humores lujuriosos vuelven a sus casas por las madrugadas y alguien les dice: -mamá-...   De esas tantas mujeres, grandes mujeres con palabras mayores, de grandes historias, de la puta historia de las putas, la de que la ilustre no menciona, es que quería hablar...   Pero no puedo, no tengo altura moral ni espiritual para hacerlo, sin herir y blasfemar a esta sociedad de hipócritas y falsos historiadores.       
03/06/2006 19:47 Autor: FRANCISCO JOSE MALVÁREZ. Enlace permanente. Tema: prosa y poesía No hay comentarios. Comentar.

T731 OJOS DE MADRE

20070124005659-20060603195028-4.jpg   ¿En qué confín del universo las estrellas callan sus ojos?/ ¿sobre qué témpanos suenan las trompetas de los arcángeles?/¿por qué juntan agua sucia las esquinas?/ ¿por qué caminan bamboleando las caderas esas mujeres?/ ¿por qué son reinas sin reinos, esas mismas mujeres?/ ¿por qué son tan baratas las putas?   ¿En qué confín las estrellas callan sus bocas para no pronunciarles el nombre, para que nos se les asome una luna, para que no sueñen ni amen, ni conozcan un Domingo bajo el sol?   ¿Sobre que témpano suenan esas trompetas de miedo, los bronces que llaman a los héroes, a los reyes por sus reinas, los que las salven por un instante con las eternas baratijas?   ¿Por qué juntan agua sucia las esquinas de las putas?/ siquiera sirviera para que les laváramos los pies como la María Magdalena se los lavó al Cristo de la cruz.   A cada pregunta una gota más al la soledad de los océanos/ otro silencio que empedra la calle desierta/ y vos y yo que pasamos tantas veces gastando hasta lo inconcebible los zapatos y el alma/ por esas calles/ por aquellas esquinas/ denunciamos en la palabra la impotencia y lo irremediable frente al destino.   Y vos y yo, decía, absurdos poetas de cuarta/ cajoneamos el dolor escondiéndonos tras el vino/ pero ebrios se los gritamos a las calles vacías/ apoyándonos en las farolas de alguna de aquellas esquinas.   Las putas nos bendicen con la tristeza incrustada en sus miradas/ y nos llevan/ y nos tiran sobre un catre/ y se quedan cuidándonos con los ojos despiertos/ con la mirada atenta y profunda de una buena madre.  


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