Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2007.
T868 Mirada (patética)

una mirada convexa
casi de pirámide
siento que se clava en mi espalda
-quizás la muerte me este mirando- pienso
hace rato que voy y vengo
desde una madrugada a otra
por ahí entro en la noche
por ahí en una tarde o en un ocaso
a veces en el rocío
divago en mi deambular
con inventos elocuentes
berborrágico
justificándome la existencia
la existencia
hace mucho que no siento la vida
estoy ausente de mis manos
de mis ojos
lejos de la piel
los olores
los abrazos
sólo caigo en la palabra
en los textos de los versos
donde me dibujo
como si estuviera frente a la cara pálida de un espejo
y así
a veces
sólo a veces
creo que siento que soy
que la vida me duele
pero cuando abollo la hoja
y al poema lo dejo hecho una arruga inconfesable
como esa fotografía
que nunca más quieres ver
vuelvo a ser la imagen sin rostro
el silencio que se mueve
la nada misantrópica
letal y aburrida
dije –quizás la muerte me este mirando-
(iluso por desesperado)
-no hay milagros hermano-
sólo la misma larga espera
ese invierno del alma donde la nieve llora
T867 DESESPERACIÓN

"No se por qué, dedicado al poeta: Cesar León Vargas"
Con esta urgencia de llegar a ningún lado.
Con la noche que atropella sin tregua.
Con los bares al acecho de cualquier esquina.
Con la lengua torpe aún enredada en el vino.
Con los pies mareados de tanto recorrer prostíbulos.
Con la conciencia a media asta, la camisa afuera y los ojos desentendidos,
sobre esta mesa, lejos del chiquero, abro mi pecho y escribo.
Uno a uno caen los versos,
uno a uno, también, vuelan mis pájaros y los murciélagos tras tus ojos de disimulado cielo.
Uno a uno hago casi veinte poemas y otra canción no muy desesperada;
me siento Neruda, desnudo y con frío.
Pero te amo, y ese es el motivo.
Y de uno a uno paso los veinte
y más de cuatro canciones
y hasta un cuento escribo
y me siento ser un montón más de Nerudas,
algún Rubén Darío, casi Lima quintana tirando a un Benedetti revolucionario.
Al fin me pierdo entre los higos del paraíso,
beso tus senos
y sueño con la lujuria de tu sexo enloquecido,
amándote.
Me encuentra la madrugada con sus primeros gritos,
acurrucado en un rincón como deplorable miseria humana,
semidesnudo, vomitado, temblando de frío,
montones de papeles arrugados y desperdigados por el piso,
que por ahí se puede leer: "canción setenta y dos" o "poema noventa y nueve";
con un despertador que a los alaridos me perfora la cabeza
para que vaya a la oficina de la biblioteca, a mi trabajo.
Recuerdo entonces: que es Martes, que se me hace tarde
y que alguna vez amé con la puta desesperación de un poeta
T866 SIGILO, SILENCIO

Sigilo y silencio.
Te desprendiste de mi,
pero sentí que te arrancabas.
Te arrancabas como una cripta esculpida en el granizo,
que el eclipse del cielo en una terrible convulsión, rechazó.
Hay anchoas muertas en el paraíso
y así huele al historia.
Nuestra historia,
la que no se podrá contar ni repetir.
Cual es el camino que tomó la serpiente?
Cual es la cueva del dragón,
el que con el fuego de sus entrañas trató de purificarnos
y nos quemó las pestañas, los pelos del pubis y los mustios huesos del alma?
Quizás por desesperado
o por temor
o por el abandono y la abulia
que me consume en esta deriva de vino, pocilga y noche.
Quizás, decía, por eso pregunto,
porque no se cuando sucedió,
cuando no nos dimos cuenta
y ya flotábamos en lágrimas y desesperanza.
Silencio y sigilo.
Pero el ruido del hoy es atroz,
con sus muros,
sus arenas,
sus cavernas.
Un yo preguntando estupideces sin entender el antes o el todo,
un vos, vaya uno a saber,
quizás destejiendo laberintos,
como una Penélope ebria que nada entendió,
esperando encontrar el puto dragón,
el que nos hizo humo y te fulminó la mirada,
para reclamar un: por qué, algo,
algún indicio de historia que te diga que no estas muerta entre la piel y los huesos.
Silencio y sigilo que aceptamos
en vez de haber gritado:
¡la puta madre que lo parió!
y haberlo intentado otra vez.
T870 QUIZÁS NOSTÁLGIA

todo es tan distinto
la luz de la mañana está lenta
como que los rayos de sol que por la ventana penetran
se adhieren débilmente a las cosas
y ellas apenas si lucen
hay cierta sensación de frío
frío que antes no notaba por los olores de la casa
los que daban calidez
los que nos abrazaban el alma
hay otros y no son feos ni malos
pero no son aquellos
son distintos
ni mis árboles
ni mis pájaros
ni mis silencios de río
ahora me embate el cemento
los sonidos
hierros y autobuses
y un delirio de gente a los alaridos
ya no tengo el niño entre las costillas
ni en la mirada fuego
ni en mis manos las tuyas
he perdido la voz
la que me hacía llegar a la madrugada
hoy callado
sólo espero cerrar los ojos pronto
y que aparezca otro día
aunque el mismo
tampoco tenga sentido
no invento estrellas
ni cuento cuentos
ni recito poesías
ni consumo tus ojos entre las velas
me dejo consumir
por las tetas
los culos
las sonrisas de vacas
la miseria humana
por el cajón idiota
que nos vende la vida
en barateces estúpidas
de autos caros
y hoteles de lujo
el corazón se ha vuelto caucho
y el alma espejismo
deambulo como un muerto
y por la inercia sobrevivo
quizás vejez
nostalgia
quizás sólo vacío
que me hace sentir
como un peso muerto e inevitable
lo distinto
T871 LO DE SIEMPRE

quiebra la mirada un rayo de hielo
un no me acuerdo
la lágrima oxida el alma
las entrañas se abollan contra el cemento
te haces un charco coccíneo de tu báratro
eres humo entre la gente
te diluyes
como que nunca exististe
ya eres nada
lo de siempre
T 872 AMIGA MÍA (II)

ya la lluvia
el viento
o el granizo
ya el silencio
los pájaros
y la tormenta
ya la noche
la muerte
los lobos
ya tus ojos
este desierto
este hablar de lejanías
hicieron de mi
la sombra seca del olvido
¡amiga mía!
mi destino
es una boya atada a un tiburón
que se sumerge inevitablemente
